JUAN GONZALO ANGEL RESTREPO “GABINETE PARA LA PAZ O PARA LA RELECCIÓN”

Juan-Gonzalo-Angel-Restrepo

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Hay una característica del Gobierno de Juan Manuel Santos en estos dos años que  llama la atención y es que ha venido perdiendo su identidad. Ya que pasó  del  uribismo a un ambiguo antiuribismo, a pesar de haber sido elegido como el heredero de la política de la seguridad democrática, ha permitido el aumento  de la inseguridad ciudadana

No se sabe exactamente para dónde va Santos ni en materia económica, ni en seguridad, ni en la tarea de combatir el narcotráfico y el terrorismo en todas sus versiones. Pero tal vez lo que mas preocupa, es queprecisamente cuando comienza el meridiano regresivo de su mandato es que se empieza a ver el descenso de su popularidad y se nota cómo ha mermado su influencia en las mayorías del Congreso, como lo reflejan las últimas votaciones para elegir el magistrado de la Corte Constitucional y el Defensor del Pueblo.

Y es que las indefiniciones tienen su costo. Andar por un lado de la mano del presidente Venezolano Hugo Chávez y buscando mejorar relaciones con el presidente ecuatoriano Rafael Correa al mismo tiempo que se quiere debilitar la guerrilla, es como pelear con los ladrones mientras se departe amistosamente con los dueños de las casas que les sirven de guaridas. Ese discurso de cachaco play que queda bien en los clubes sociales y en Anapoima, no inspira confianza en la provincia, ni en los campos ni en los inversionistas.

Cada día se deterioran las estadísticas en cuanto a los golpes de la subversión y los atentados terroristas, por lo que se ha venido imponiendo la sensación de haber perdido la iniciativa en los terrenos de la seguridad nacional. Hoy nuevamente se esta pensando a imponer la teoría de que la guerrilla pueda ser derrotada. Ojalá que esa desmoralización nacional no llegue en las Fuerzas Armadas.

Eso de andar picando allí y allá como dicen las mujeres, llevó al gobierno a concertar con lo más significativo del parlamento una reforma de justicia hecha a la medida de la clase política, que por cuenta de las redes sociales y de los indignados de todos los rincones tuvo que echar para atrás y hacer las de Pilatos. Ahí fue Troya con el Congreso. A partir de ese momento los padres de la patria perdieron la confianza y decidieron atravesársele en todo. O sea que se perdió lo más importante para gobernar, la gobernabilidad.

Aunque las comparaciones son odiosas,  eso no le pasó nunca al expresidente Álvaro Uribe, quien si algo tiene es palabra y por lo tanto genera confianza en su interlocutor. El parlamento siempre supo a qué atenerse con Uribe. Le habrán dado rabietas y a veces a sido poco diplomático pero frentero y de palabra sí. Por eso no perdió la gobernabilidad aún en los peores momentos por errores o excesos de sus funcionarios. Por lo tanto durante su mandato no perdió ni la autoridad ni  su identidad.

Esta es la principal razón por la que Santos ha propiciado una crisis ministerial, ya que necesita  recomponer las mayorías en el Congreso porque eso es lo único que garantizaría que pueda terminar su gobierno con algunas ejecutorias. Un Senado o una Cámara de representantes boicoteando o poniéndole palos en al rueda a todas las iniciativas presidenciales imposibilita la acción y el prestigio de cualquier gobernante. Por eso no será raro que empiece a ratificar algunos ministros por presión de los congresistas, o que se  vea en problemas para atender a tanto congresista hambriento de burocracia y lo peor de todos, es que no tendrá mas opción de decirle a algunos de sus amigos cercanos a quienes nombró en ministros claves, que dejen el campo libre, renunciando para así poder cumplir con las exigencias del momento.

Aunque el problema de momento de Santos es la gobernabilidad, de paso se quieren resolver asuntos como la pérdida de imagen y para subir en las encuestas, el as bajo la manga es el inicio de la negociación con la guerrilla.

Con esta nueva situación política que se crea, se  matan tres pájaros con una sola piedra, ya que por un lado se detiene la caída al abismo de la popularidad del gobierno, se distrae la atención nacional sobre los graves problemas de seguridad nacional y despilfarro fiscal, pero lo mas importante es que debido a lo complicado, largo y tedioso de estas negociaciones, entra Santos en el 2014 con un discurso de continuidad que le sirve mucho para su relección apoyado en la vocación pacifista del pueblo Colombiano, y el deseo de la mayoría de muchos de los colombianos que queremos cuanto antes ver terminar 50 años de violencia a cualquier precio, Touche!.

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